Hace unos dias Bruno me entregó sus fotos de Argentina. Entre ellas tenia dos que tenia ganas de rever: las de nuestras pernas mordidas por unos perros.
Sí!! En serio, esas cosas que en veinte y tantos años de nuestras vidas nunca se pasarón en Brazil tendrian que ocurrir allá…jajaja
Y digo una cosa: si yo no estuviera con Bruno, ahora el podria estar muerto. Muerto por cuatro perros argentinos. =P
Estabamos los dos de paseo en un parque en puerto madero, del otro lado de la puente de la mujer. Todo muy lindo, muy bueno conocer un lado donde nunca estuviera cuando unos perros que estaban ahí empezaran a ladrar. Yo empezé a caminar mas rápido, ellos se puserón de pie y cuando me dé cuenta que Bruno estaba mas atrás volvime para llamarlo y decirle que andase mas rápidamente. Claro que él no estaba andando, tenia un perro enganchado en su pierna, mordiendola. En esa misma hora siento una mordida en mi pierna. Era un perro de mierda mordiendome. Yo volvi loca, no podria creer que el perro estava haciendo eso. Que audacia! Puseme a gritar: HIJO DE PUTA!! (En verdade fue en portugues). Y ellos se fueron (gracias a Dios). Increíble! Los cuatro se fueron en la dirección oposta. Medrosos!! Pierros de mierda!
No me parecian perros de la calle. No estaban mal cuidados, y eran todos iguales. No sé si eran de alguien que estaba ahi. Nos fuimos del parque. Bruno se fue a la facu, yo volvi a el hostel. En ese mismo dia Bruno tardaba a volver de la facu y cuando llegó pregunté que estaba haciendo que tardó. Él tenia ido a el hospital para investigar qué deberia hacer, si tendria que tomar remedios o inyecciones. Sí, es verdadd, los perros…ya habia me olvidado.
Resultó que tomamos remedios, y un montón de inyecciones. Una contra el tétanos, y unas nueve contra rábia. Por una semana fuímos todas las mañanas en nuestra cita con la enfermera y sus agujas.
Maria pensaba que yo era una buena amiga que acompañaba Bruno a el hospital todas las semanas, no sabia que yo tambien deberia irme ahi.
En el dia de las primeras inyecciones cuando o estaba cerca de la estufa Paola me apreto el brazo (que dolia). Yo, sorpresa con el dolor, le dije que no lo hiciera eso, que me dolia por la inyeccion. Y ella se rió y me dijo que aquello era gracioso porque nunca me tocaba y cuando hizo yo senti dolor. A pesar del dolor (y porque no era tan fuerte) no tuve como no reir de la situación y de Paola.
En verdad, para mi, las inyecciones eran mas dolorosas que la mordida del perro.
Yo bromeo que salvé la vida de Bruno espantando los perros, pero igual se puede decir que él salvó mi vida sacrificando su pierna para hacerlo.
De eso todo aprendi que la inyección en la nalga es realmente menos dolorosa que en el brazo….jajaja
Las fotos? No las voy a poner. No son lindas y así… se van a quedar imaginando cómo fue =P
PS. Perdoname por las palabras feas, pero eran necesarias para el posteo.